No somos Barbies

No veas la rabia que da estar hojeando un catálogo de ropa para embarazadas y ver que todas son  modelos de la talla 38 con una barriga postiza. Todas siguen igual de delgaditas y de monas, ninguna ha echado culo, ninguna tiene patas de elefante, ninguna tiene granos o manchas en la cara...

También están las superestrellas de Hollywood, que salen en las revistas anunciando sus embarazos y tú te lo tienes que creer, pero siguen estando estupendas porque un diseñador le ha hecho un traje a medida que resalta todas sus virtudes y esconde todas sus lorzas, o porque un nutricionista le ha puesto una dieta exclusiva y especial para su metabolismo, o porque han posado divinas en un photo call con sus maquillajes y sus vestidos y sus cosas del glamour.

Y luego después de parir, se recluyen con sus dietistas y sus entrenadores personales y te hacen creer que ha sido ayer, pero en realidad ya ha pasado un tiempo, y se presentan de nuevo tan estupendas como diciendo, "pues acabo de ser mamá y como si nada".
Así que te hacen creer que tú vas a estar igual de estupenda mientras estés embarazada y después de parir. Pero ni de coña.

Me da mucha rabia ese culto a ciertos patrones de belleza. ¿Es que ya no puedes ser guapa si ya no tienes tiempo para llevar siempre las piernas perfectamente depiladas y el pelo perfectamente peinado? ¿O si te sales el 90-60-90? ¿Qué gracia tendría que todo el mundo fuese igual? Siempre he defendido que la belleza también está en la variedad, y que está bien cuidarse, mantenerse en forma y tener un aspecto que te haga sentir bien contigo misma, pero sin fijarse como metas patrones que nunca llegaremos a alcanzar y que pueden llegar a ser obsesivas.

Y ahora, en particular, defiendo la belleza de las mamás, con nuestros pechos que ya no apuntan hacia arriba y con  nuestras pequeñas arrugas, que no son un reflejo de la edad sino de la dedicación. Lo único importante es estar en forma durante el embarazo y el después del parto y que el proceso nos deje las menores secuelas posibles.

Porque sí, hemos parido y hemos amamantado, hemos echado cuerpo, hemos cambiado, nos hemos hecho mayores... pero estamos estupendas!

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