8/3/2012

Matrimonio, familia... ¿trabajo?

Hoy voy a contar un hecho anecdótico, doblemente anecdótico al ser el día que es. Tiene guasa que hoy, Día Internacional de la Mujer, me llama un señor para una entrevista de trabajo y me pregunta nada más y nada menos que si estoy casada.

Pongámonos en situación: Envié un currículum, mp3 y fotos para una oferta de trabajo algo peculiar y que nunca había hecho antes: Vedette de Revista Music Hall y tal y cual. La cosa así de pronto es de pensar: "¿Pero eso todavía existe?" No te culpo, yo también lo pensé. Pero una vez dijerida la primera impresión, me hizo gracia. Por ser algo que nunca había hecho antes, por explorar nuevos terrenos profesionales, ampliar registros, ser más polifacética... vale, la verdad: porque tengo un puntazo friki-bizarro y me entusiasmó la idea de verme vestida de plumas como Estela Reynolds cantando el "Fresquíbiris".




¡Y me pregunta el pollo que si estoy casada!
- Pues sí. ¿Por qué?
- Ah, bueno... porque a veces en este tipo de trabajo de repente el marido dice que no, y la cantante no va, y nos quedamos colgados.
- Bueno, yo hace mucho que me dedico a esto y ya sé que los bolos salen donde salen y si hay que ir se va.
- Ah, bueno, bueno, es que ya nos hemos encontrado con el caso alguna vez.
- Bueno, pues no creo que ese sea mi caso.

En fin. No sé qué clase de mujeres se habrá encontrado antes este señor, pero si la cosa se trata solo de cantar y bailar y ponerse plumas, no sé yo qué tendrán que decir los maridos sobre si dejan o no dejan a sus mujeres ir a trabajar. Y si la cosa ya fuera a pasar de ahí, ya sería cosa de dignidad propia aceptar o rechazar según qué propuestas, maridos a parte. ¡Que tenemos nuestra propia neurona, joder!

No me parece a mí que sea muy lícito preguntar a una mujer si está o no casada a la hora de acceder a un trabajo, se trate de lo que se trate. Seguro que a un hombre no se lo pregunta nadie. Es más, mientras para una mujer puede ser un impedimento decir que está casada, o peor, con hijos, para un hombre puede ser un punto a favor. Sí, todavía hay empleadores del pleistoceno inferior que piensan que la máxima para un hombre de familia es pasarse cuantas más horas mejor en el trabajo para poder escaquearse de la casa y de los niños, y aparecer sólo el fin de semana como está mandado. Y si es un tío majo igual hasta lleva a la familia al centro comercial a comer en el McDonalds, luego al cine, y luego a comprarle algo bonito a la parienta para agradecerle el esfuerzo.

Luego a la que le da a una por reivindicar algo de feminismo, ya está liada. Pero está claro que desgraciadamente queda mucho por hacer, hay que seguir luchando. Y no sólo por los derechos de las mujeres que trabajan fuera de casa, por la igualdad de sueldos y de oportunidades de ascenso. También por las que deciden quedarse a trabajar dentro de casa dedicándose de lleno a su familia, porque sea una opción respetada por el resto de las mujeres y porque algún día el Estado pueda asegurar su futuro. Un abrazo a todas. ¡Feliz día de la mujer!

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